Tiraron a un menor de una tapia de 2 metros y lo apedrearon

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El secretario de Igualdad, Migraciones y Ciudadanía de la Generalitat, Oriol Amorós, en referencia al menor herido durante los incidentes de Cal Ganxo, ha lamentado que a “un chico que estaba en una tapia sentado, lo tiraron desde dos metros de altura y, una vez en el suelo, lo apedrearon”, por lo que sufrió un ataque de ansiedad y diversas contusiones, siendo trasladado al Hospital de Viladecans. Se informa que ya recibió el alta.

Tapia que rodea el centro de Cal Ganxo

Para Amarós estos hechos no responden a la actitud de la sociedad catalana en general y ha asegurado que no acelerarán el traslado previsto para marzo. También, ante preguntas sobre los posibles incidentes con el vecindario  ha señalado que “es un centro muy nuevo, con una ubicación temporal, no ha habido casi tiempo de tenerlo”, además ha señalado que la junta de seguridad local evaluó la situación como normal el pasado jueves. En Cataluña hay 3.800 menores en centenares de centros y para Amorós estos incidentes son puntuales, ya que la mayoría de centros tienen buena relación con sus entornos.


Oriol Amorós, secretario de Igualdad, Migraciones y Ciudadanía de la Generalitat

Amorós ha señalado que ante la falta de presupuestos aprobados en un año en el que se prevé duplicar las llegadas, los gastos se sufragarán con fondos de emergencia, a falta de información y de previsiones por parte del Gobierno central.

“Como no nos hace caso ni Dios, fuimos a plantarnos”.

En declaraciones a El País, C.M. de 23 años partició el sábado en el asalto a Can Ganxo  y en la protesta del domingo y afirma que “Como no nos hace caso ni Dios, fuimos a plantarnos”.

El conflicto reúne a jóvenes de Castelldefels de entre 17 y 24 años y los menores acogidos por la Generalitat.

A modo de ejemplo de los encontronazos sucedidos, C.M. ha informado que “Te piden un cigarro o un porro y si no lo das, te rayan o te dan una patada en el coche”. Los altercados empezaron por una discusión que acabó a pedradas. Los jóvenes del municipio fueron por la noche a Cal Ganxo a, según C.M. pedir explicaciones a los menores y afirma que fueron ellos los que les “tiraban cosas desde las ventanas y como no salían entramos”. El domingo decidieron volver pero allí ya les esperaban los Mossos, que no les dejaron llegar hasta las puertas.

C.M. niega que ella o sus amigos sean racistas diciendo que “Este pueblo está lleno de paquis y de moros, los conocemos, nos respetamos. Pero estos vienen nuevos y vienen a provocar”. Y asegura que “hace una semana ya hubo otra pelea cerca de la estación de trenes”, también ha asegurado que desde que están los jóvenes migrados en Cal Ganxo “han subido los robos, los coches están reventados y da miedo salir por la noche porque está plagado de moros“.

Fuente:EuropaPress/ElPaís

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