El Consulado de Uruguay se niega a entregar a una niña de 7 años, residente en Castelldefels, a su padre

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Foto:Una patrulla de los Mossos frente al Consulado de Uruguay en Barcelona (ElPeriódico)

Este viernes, el Consulado de Uruguay en Barcelona, se ha negado a entregar una niña de siete años y residente en Castelldefels a su padre, a pesar de una sentencia del juzgado de Vielha

Los servicios sociales del Ayuntamiento de Castelldefels han supervisado a la mujer y el cuidado de su hija desde que se instaló en esta ciudad en el verano de 2018.

El Consulado de Uruguay en Barcelona se ha negado este viernes a entregar una niña de siete años a su padre, de origen asturiano y vecino de Vielha, que tiene la custodia legal. La menor vive actualmente con su madre, nacional del país sudamericano, en Castelldefels. Según sentenció una juez de Vielha el 25 de septiembre pasado, la mujer debía llevar a su hija al consulado ayer por la mañana para que minutos después la recogiera su progenitor, pero el cónsul uruguayo se ha negado al alegando legislación internacional.

Según ha publicado ‘El Periódico de Catalunya’, el cónsul Juan Pablo Tagliafico ha notificado al hombre que no le entregaba la menor porque no es competente para ejecutar una sentencia española. Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Uruguay ha emitido una nota en la que subraya la inviolabilidad de sus dependencias diplomáticas en Barcelona. La historia comenzó cuando la madre denunció en 2016 al padre por abusos a la menor y malos tratos a ella, pero el caso fue archivado en España el pasado mes de febrero y él acusó a su ex pareja de sustracción de la niña para llevársela a Uruguay, una batalla legal que terminó hace unos días con una sentencia judicial que obligaba a la madre a dejar la niña en el consulado este viernes a las diez de la mañana.

La mujer se ha presentado poco antes de esa hora en un coche custodiado por los Mossos, tal como había ordenado la jueza, y se ha dirigido con su abogado, Mario Guerrero, en las dependencias del consulado, que han sido cerradas con llave. Una hora después se ha presentado el padre con su abogado y, entonces, el consulado les ha notificado formalmente que no les entregaría la menor porque no es competencia suya. El padre se ha puesto en contacto con el juzgado para explicar lo que ha pasado, y desde dependencias consulares se ha dejado claro que no atenderían las solicitudes que pudieran llegar por parte del juzgado. Asimismo, en su comunicado a la prensa, el Ministerio de Asuntos Exteriores uruguayo resalta que la sentencia en la que se obliga a entregar la menor en su consulado “no es conforme al derecho internacional, vigente sin reservas a Uruguay y en el Reino de España, que recoge las normas del Derecho Internacional Consuetudinario”. “Dicha sentencia desconoce la inviolabilidad de los locales previstos en el artículo 31 de dicha convención, como así también la inviolabilidad personal de los funcionarios consulares de acuerdo con el artículo 41 […] al disponer que el Consulado General de la República en Barcelona asuma una determinada función, como la de ejecución de una sentencia judicial y que todo esto ocurra con la advertencia de intervención policial, considerando ésta una extralimitación grave, asegura Uruguay. En aquel país el caso se ha convertido en un asunto mediático llamado ‘caso María’, el nombre de la progenitora.

Hay movilizaciones de protesta y este jueves por la tarde había convocada una manifestación frente a la embajada española en Montevideo. En España, el progenitor también inició en 2017 una recogida de firmas en Vielha para recuperar la menor. Según la madre, para la menor será una separación “traumática” porque hace tres años que no mantiene ninguna relación con el padre y su deseo es seguir viviendo a su lado.  El 2016, madre e hija viajaron a Uruguay para visitar a la familia de la mujer. Durante el vuelo, la menor, que aún no había cumplido los 4 años, hizo dibujos de contenido sexual que condujeron a María a sospechar que su hija podía estar sufriendo abusos sexuales por parte del padre. Tres especialistas diferentes de Uruguay visitaron a la niña y la madre a raíz de aquellos dibujos. La directora del Instituto Técnico Forense de Montevideo redactó el 23 de agosto de 2016 un informe en el que la menor expresaba “miedos a la figura del rol paterno, ausente y agresivo”. “La niña ha sido espectadora de violencia doméstica y protagonista de conductas inadecuadas y violentas por parte de su padre”, añadió. Otra psicóloga, Laura Gandolfo, concluyó que “se comprueba que hasta llegar a Montevideo la menor ha vivido en un ambiente violento, en un entorno más bien aislado. En sus expresiones verbales, juegos y dibujos se ven indicadores de abuso sexual por parte del padre, en actividades obligadas relacionadas con ‘juegos sexuales’ (…) Estos sucesos acaecidos a una edad tan corta (3 años) generaron gran confusión y angustia en la niña “.La madre denunció al padre en Uruguay por maltrato machista y por abusos sexuales a la niña, cortó la relación con él y decidió establecerse en su país. El padre, paralelamente, denunció a su ex pareja por la sustracción de la menor en un juzgado de Vielha.

El asunto terminó en un litigio internacional que resolvió que madre e hija tenían que volver a España. Lo hicieron en el verano de 2018. El consulado de Uruguay en Barcelona le buscó un trabajo en Castelldefels, localidad en la que reside gran parte de la comunidad uruguaya establecida en Catalunya. L’Audiència de Lleida archivó definitivamente las denuncias por abusos sexuales a la menor y de violencia machista contra la madre en febrero pasado. Según Mario Guerrero, actual abogado de María, la juez tomó esta decisión sin aceptar ninguno de los informes periciales que la madre había traído de Uruguay, lo que ha causado indignación en ese país. El sobreseimiento de esta causa se basa, sobre todo, en un informe del equipo de asesoramiento técnico y de atención a la víctima (EATAV) que desacredita la versión de la madre y detalla que la menor “no hace, en ningún momento, ningún tipo de relato de referencia a una presunta situación abusiva de carácter sexual”. Otra psicóloga, en cambio, declaró que no podía determinar ni la presencia ni la ausencia del abuso. La EATAV, según esta resolución, tira por tierra los informes de los expertos de Uruguay: “Son fruto de un posicionamiento psicoterapéutico” y, por tanto,”no se pueden tener en cuenta en el ámbito forense”, al no reunir los principios de “imparcialidad, neutralidad y objetividad”. A su entender, no tienen en cuenta “el interés secundario” de la madre de la niña, “ya que se encuentran en el contexto de un litigio por la custodia de la hija”.

Tras el archivo de las denuncias contra el padre, arrancó por la vía civil la disputa por la custodia de la menor. En esta segunda causa judicial, los peritos catalanes describen la madre como “alguien que interfiere en el vínculo con el padre (…), que ejerce una práctica alienadora nociva para la menor (…), y con una baja escala de sinceridad” y inciden en el “alto riesgo para la menor de continuar viviendo exclusivamente con la mujer”. Al padre, por el contrario, los psicólogos de ahí ven como “alguien angustiado por la situación” y “con niveles altos de sinceridad” .De hecho, la sentencia de Vielha recoge que el Equipo de Asesoramiento Técnico en el Ámbito de Familia (EATAF) considera que la madre tiene personalidad paranoide con tendencia al histrionismo “y recomiendan que la mujer se someta a tratamiento psiquiátrico por tener la guarda de su hija. Sin embargo, la mujer se niega. También explican que la mujer había dicho a la niña que el padre era malo y había hecho daño a la pequeña años atrás. Las técnicas que atendieron a la niña explicaron que ésta estaba tranquila cuando estaba sola con ellas, pero actuaba diferente con la madre delante. Los servicios sociales del Ayuntamiento de Castelldefels, por orden del juzgado de Vielha a la DGAIA, han supervisado a la mujer y el cuidado de su hija desde que se instaló en esta ciudad en el verano de 2018. En su informe certifican que la menor ha sido escolarizada, atendida médicamente y tiene un hogar, monoparental adecuadamente. En su conclusión valora “positivamente el progreso de la situación familiar” .La sentencia de Vielha da la custodia completa al padre, que tendrá la ayuda de los abuelos, y permite a la madre ver a la niña dos horas cada sábado en el Punto de encuentro de Vielha. La estancia con la madre no se le permitirá hasta que no se someta a tratamiento psiquiátrico.

Fuente:ACN

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